“JAMÁS MUEREN EN VANO, LOS QUE MUEREN POR UNA CAUSA GRANDE.” Lord George Byron.
Joven muy joven le fue arrancada la vida a Jonathan Puerto Ramírez- al parecer contaba con solo 15 años-. Su muerte violenta a manos de pandilleros rivales ha llamado la atención de nuestra sociedad. Olvidado por las autoridades, el sur se hace escuchar, clama por ayuda.
Se dice que el origen de su asesinato fue por una bicicleta, que se debió a un romance con la novia de otro pandillero, la razón que fuera no tiene sustento en nuestra sociedad, carece de argumentos de peso, se escucha vacía, hueca. Para la sociedad en donde ellos viven, para su barrio, para su mundo, está más que entendido y aprobado. Su lenguaje -al igual que todo el entorno en el que viven- es distinto al nuestro. Ellos le llaman “respeto”. Respeto al “territorio”, a sus integrantes, a sus parejas o a cualquier cosa, objeto ó persona que represente su pertenencia, su pandilla, su estatus; que viene a significar ni más ni menos todo aquello que les fue injustamente arrebatado, incomprensiblemente negado cuando eran niñ@s incapaces de luchar por ello, hoy pelean a muerte por él. Amor, protección, derecho al estudio a una vida digna. En suma, un hogar con padre y madre, pero con un padre amoroso, responsable, una madre cariñosa, nada de otro mundo simplemente padres normales. No el padre golpeador, abusivo, alcohólico, drogadicto, perverso o una madre de iguales características que les tocó.
Por si fuera poco, a esto habría que agregarle la segregación que sufre el lado sur de nuestra cuidad. Falto de plazas comerciales, centros de trabajo o de diversión, calles sin pavimentar ó entre sombras, invitan a la tierra de nadie a ser tomada como posesión. Abundan en cambio cantinas, agencias de cerveza, la venta de droga, la prostitución con motel para ejercerla y pobreza…..mucha pobreza.
Cuando los medios de comunicación -en su afán de ofrecer a la sociedad una información veraz- hacen énfasis en la forma de vida de estas pandillas, sus nombres, los sobrenombres de los pandilleros, los fotografían, hablan de las “filosofías” que los dividen, lo único que logran es alimentar fuertemente a sus demonios. Flaco favor a la causa aportan de esa manera. En un medio de comunicación impreso fotografiaron y entrevistaron al presunto asesino de 19 años. Una imagen dice más que muchas palabras. El joven en cuestión posa mostrando su “clica” que es una seña con los dedos. No parece- y no lo está- apesadumbrado, arrepentido ni mucho menos preocupado. Ahí tiene sus 15 minutos de gloria, para los miembros de una pandilla mientras más conocidos más temidos y eso es “respeto”. Estar en la “grande” equivale a estar en la universidad, al salir estás graduado, ya eres “alguien”, eso también trae “respeto”.
Más importante que la vida de las pandillas y sus desavenencias es la vida del núcleo familiar de donde vienen sus integrantes, de esa manera sabrá nuestra sociedad cuál es la enfermedad que los azota y en consecuencia tendremos una mejor idea de cuál puede ser la medicina que los sane.
Tenemos como sociedad un trabajo por realizar en el sur, aportemos nuestro esfuerzo en la medida que podamos, seamos generosos en el servicio, los medios de comunicación, el gobierno, la policía, la iglesia y tod@s en general debemos –me parece- extender nuestras manos para servir a nuestro hermanos del sur. Muchas voces nos hemos hecho oír, es momento de trabajar.
Mérida Yuc. A 18 de Enero del 2009
Manuel Rochel Moguel
C- 44 n. 523 x 53 y 51 granjas
Tel. 940-10-75
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Son tod@s bienvenid@s a este espacio que pretende ser para ti, para ustedes un lugar en donde opinar ejerciendo nuestro derecho con toda libertad y respeto por los demás.Un lugar de encuentro para todos los Yucatec@s por nacimiento o adopción dispuest@s a rebasar las fronteras partidistas e ideológicas para compartir y enriquecernos con las opiniones de todo@s aquell@s que deseamos vivir en un estado, próspero, limpio y en paz.
lunes, 19 de enero de 2009
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